La electricidad se ha convertido en una parte esencial de la vida moderna, pero millones de hogares todavía luchan con suministros de energía poco confiables, facturas de servicios públicos en aumento o acceso limitado a la red eléctrica. En muchas regiones en desarrollo, los frecuentes apagones interrumpen las rutinas diarias, mientras que las aldeas remotas y las zonas rurales